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¿PELIGRA SU LIBERTAD?
La destrucción de la Declaración de Derechos
por Jarret B. Wollstein
traducido por Alberto Mansueti
¿Qué es aquello que hace de EEUU un lugar bueno para
vivir, y define su carácter? Por m´s de 200 años, nuestra prosperidad y libertad
fueron la envidia de la mayor parte del mundo. Pero prosperidad es inseparable de libertad. Sin
libertad de expresión, asociación, religión y empresa, nuestro país no
sería libre; y tampoco próspero.
Caso único entre las naciones modernas, la nuestra fue
literalmente concebida en libertad. La filosofía que guió a Thomas Jefferson, George
Washington, Benjamín Franklin, George Mason y otros Fundadores fue la de los derechos
inalienables del individuo. Como la Declaración de la Independencia lo dice:
SOSTENEMOS estas Verdades como autoevidentes: que todos los Hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la Vida, la Libertad y la procura de la Felicidad, que para afianzar estos Derechos se instituyen los Gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de sus gobernados, que si cualquier forma de Gobierno se torna destructiva de
estos fines, es Derecho del pueblo el alterarla o abolirla ...
Los Fundadores experimentaron demostraciones horribles del poder del Gobierno ilimitado: impuestos confiscatorios; invasiones forzosas a los domicilios por agentes gubernamentales; trabas al comercio libre; espionaje a los ciudadanos; corrupción y degradación del sistema legal; encarcelamiento y asesinato de disidentes; y destrucción oficial de iglesias. Para evitar a estos males se hicieron nuestra Constitución y Declaración de Derechos (las 10 primeras Enmiendas), como límites estrictos al poder del Gobierno.
La Declaración de Derechos protege la libertad de expresión, prensa, religión, y reunión.
Garantiza nuestro derecho a poseer y llevar armas. Prohibe pesquisas irrazonables y confiscaciones. Garantiza el
proceso debido en una corte legal, audiencia rápida, y juicio por jurado. Prohibe excesos en multas, fianzas y penas.
Y más importante: garantiza que aquellos derechos no explícitamente concedidos al Gobierno se nos reservan a nosotros
como individuos.
El genio de nuestra Constitución y Declaración de Derechos es que tales documentos limitan
el poder del Gobierno y no la libertad de los individuos. Nuestro Gobierno está sólo para ser un policía moral,
para detener la violencia y el fraude siempre que fuese posible, y dejar a los ciudadanos por su parte vivir sus
vidas en paz. Hoy, tras 200 años de su sanción, la Declaración de Derechos sigue vigente como ley superior del país,
y ningún Congreso, ni Corte Suprema ni Presidente tiene derecho moral o legal a ignorarla.
Tristemente, el Gobierno se ha desviado ahora muy lejos de la visión original de
poderes limitados. No hay aspecto de nuestras vidas – público o privado – que considere exento de su jurisdicción
y mando. Confisca más de la mitad de nuestros ingresos en impuestos; regula cada aspecto del comercio e intercambio;
censura libros, películas y obras de arte; se entremete con nuestros archivos comerciales y cuentas bancarias;
incauta nuestras armas; interviene nuestros teléfonos y lee nuestro correo y mensajes electrónicos; decreta
sueldos y condiciones laborales; regula nuestras vidas sexuales; e impone multas y encarcelamiento con escasa
consideración al debido proceso o a la justicia.
La visión de Gobierno como servidor y no amo de las personas se ha perdido. Vea Ud. cómo se destruye la
Declaración de Derechos.
I Enmienda
El Congreso no hará ley alguna sobre religión establecida
o prohibiendo su libre ejercicio; o recortando la libertad de expresión o de prensa; o el
derecho de las personas a reunirse pacíficamente y solicitar al Gobierno alguna reparación
de agravios.
En abierto desafío a la Declaración, el discurso
comercial, sexual y político es cada vez más censurado. Y en nombre de la "seguridad
nacional", empleados gubernamentales han sido censurado de por vida. Para combatir la pornografía,
los gobiernos federales y estatales han encarcelado músicos, incautado volúmenes enteros
de librerías, y confiscado los contenidos de tiendas de video; y han perseguido hasta museos y
galerías de arte. Para "luchar contra el crimen", ciento de comunidades han decretado toques de
queda, y promulgado ordenanzas "contra la vagancia". Niños que no asisten a las escuelas
gubernamentales pueden ser encarcelados con sus padres. La libertad de palabra, prensa, religión
y asamblea están sitiadas.
II Enmienda
Una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un Estado libre, pero el
derecho de las personas a tener y llevar armas no se ha de conculcar.
Este derecho nuestro se destruye gradualmente en tanto el Gobierno
federal, los Estados y municipios promulgan leyes de "control de armamentos" cada vez más
represivas. De un plumazo, en California se transformó en delincuentes a más de 700 mil
ciudadanos, prohibiendo muchos rifles semiautomáticos populares. Para luchar contra la violencia
criminal y gubernamental, los estadounidenses necesitamos más que nunca los medios para
defendernos, sin embargo se nos está desarmando legalmente.
III Enmienda
Ningún soldado en tiempo de paz será acuartelado en
un domicilio sin el consentimiento del dueño, tampoco en tiempo de guerra, sin una manera
prescrita por la ley.
En Puerto Rico se han estacionado tropas de la Guardia Nacional de
forma permanente en 54 edificios de apartamentos. El gobierno también destruye nuestra
privacidad interviniendo nuestros teléfonos e incautando libros y registros comerciales, y
llevando extensos archivos sobre la mayoría de los ciudadanos.
IV Enmienda
No se violará el derecho a estar seguros contra pesquisas
irrazonables y confiscaciones en personas, casas, papeles y efectos. Ninguna orden será emitida
sin causa probable, apoyada por declaración jurada o testimonio, y describiendo particularmente
el lugar a investigarse, y la persona a arrestarse o cosa a incautarse.
Recientes decisiones de la Corte Suprema han dado poder casi
ilimitado a la policía para investigar domicilios, negocios y automóviles, en muchos
casos sin orden escrita de autoridad competente. En Florida, los tribunales han rehusado ordenar a la
policía detener su práctica de abordar autobuses bloqueando salidas y requisando
pasajeros. Las leyes dirigidas contra la mafia y antidroga le dan poder al Gobierno para confiscar
todos los activos de un individuo o empresa sin acusación o juicio. Se hace corriente el
mandar a desnudarse y registrar a personas arrestadas hasta por faltas menores de tráfico. Las
cortes y legislaturas consideran ahora "razonable" casi toda requisa o confiscación
gubernamental.
V Enmienda
Nadie será llamado a responder por un crimen capital o de
otro modo infamante sino en presentación o acusación ante Gran Jurado, excepto en casos
surgidos en el Ejército, la Marina o la Milicia durante servicio efectivo en tiempo de guerra o
peligro público. No será puesta dos veces en riesgo la vida o integridad de alguien por
el mismo delito; ni será obligado a testificar en su contra en caso penal; ni privado de su
vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal. La propiedad privada no se tomará para
uso público sin compensación.
Los Padres Fundadores creyeron que a nadie debe acusarse sin oirle.
Hoy el IRS puede intervenir su cuenta bancaria, el FBI tomar su computadora, el Servicio Guardacosta
su barco, y el Bienestar Social puede llevarse a sus niños, sin ser Ud. oído o acusado
ante un Gran Jurado. Cada vez más se vulneran las restricciones legales fundamentales impuestas
al poder de las agencias gubernamentales.
VI Enmienda
En los casos penales, el acusado gozará del derecho a un
juicio rápido y público, por un jurado imparcial del Estado y distrito del lugar del
crimen, distrito que será determinado previamente por la ley. Será informado de la
naturaleza y causa de la imputación, y confrontado con los testigos en su contra; tendrá
un proceso coactivo para obtener testimonios en su favor, y asistencia legal para su defensa.
En EEUU se ha adoptado la práctica totalitaria de encerrar a
los acusados por largo tiempo antes del juicio. En tanto se criminaliza una lista creciente de conductas
personales y errores técnicos, el sistema judicial se sobrecarga en exceso. Ahora la mayoría
de los casos serios espera años antes del juicio. El creciente poder de los fiscales acusadores, y las confiscaciones gubernamentales de los honorarios legales, destruyen la capacidad
de los acusados para su defensa.
VII Enmienda
En juicios ordinarios por más de U$S 20 se mantiene el
derecho a juicio por jurado. Los hechos fallados por un jurado no serán revisados por otro
tribunal en EEUU según las normas de derecho común.
Menos de un 3 % de los acusados penalmente consigue ahora un juicio.
Aumentan las detenciones prejudiciales; y algunas personas han estado encarceladas por más de 2
años sin juicio. En violación directa a la Constitución, la Corte Suprema ha
decidido que Ud. no tiene que ir a jurado si encara menos de 6 meses de prisión. Y si su disputa
es con el IRS, EPA u otra de unas 10 o 12 agencias reguladoras, su caso normalmente será oido
por un juez administrativo, empleado de la misma agencia que Ud. enfrenta. Los jueces niegan
sistemáticamente los dos tradicionales derechos de los jurados a juzgar el derecho tanto como
los hechos de un caso, y a votar según su conciencia. Jueces y fiscales excluyen cualquier
jurado no dispuesto a culpabilizar de antemano, y admiten sólo jurados que les aseguren
sentencias condenatorias. Precisamente para evitar estos tipos de abuso se escribió nuestra
Declaración de Derechos.
VIII Enmienda
No se requerirán fianzas en exceso, ni se impondrán
multas excesivas o penalidades crueles o inusuales.
Calificando castigos como "civiles" y no penales, los Gobiernos
pueden quedarse con todos los recursos de Ud. sin juicio ni forma alguna de procedimiento legal. No
hay garantía de fianza para casi ningún delito federal, ini siquiera para algunos
inexistentes hace 10 años, como "lavado de dinero" y "estructura delictiva". Los castigos se
vuelven cada vez más duros. Adolescentes reciben años o décadas de cárcel
por delitos menores con drogas, y empresarios reciben largas condenas de prisión por violaciones
técnicas de incomprensibles leyes impositivas y regulaciones financieras. Se encarcela
también a ciudadanos comunes y corrientes por posesión de literatura, armas, y hasta
medicinas prohibidas.
IX Enmienda
La enumeración en la Constitución de ciertos derechos
no implica la negación o menosprecio de otros, conservados no obstante por las personas.
La Constitución y la Declaración se entienden como
rigurosas restricciones al poder gubernamental, y las competencias no explícitamente concedidas
al Gobierno se retienen por el individuo. Hoy sin embargo la Constitución se ha volteado de
cabeza: las cortes dicen ahora que todo lo que el Gobierno desee hacer le está permitido, a
menos que explícitamente lo prohiba la Constitución. Por tanto el Gobierno tiene un
poder casi ilimitado, y las personas pierden control de sus propias vidas, haciendas y destinos.
X Enmienda
Los poderes no delegados a EEUU por la Constitución, ni prohibidos por
EEUU a los Estados, se reservan respectivamente a los Estados o a las personas.
El poder se ha cambiado ahora: del individuo a los Estados, y de
éstos al Gobierno federal. La ayuda federal ha significado el control del Gobierno federal
sobre los Estados. Y con la puesta de toda la economía nacional bajo las cláusulas
constitucionales de "comercio interestatal", la Corte Suprema ha dado al Gobierno el control sobre
cada aspecto de sociedad.
SU libertad está en el peligro. Cuando el Gobierno viola
sus propias leyes, se vuelve el enemigo de la justicia y de la libertad, en lugar de protector.
Todavía es posible detener nuestro declive hacia la tiranía, pero el tiempo corre.
Para conservar nuestra libertad debemos defender nuestros derechos morales y legales apasionadamente
– hablando, educando otros, y apoyando grupos prolibertad – y demandando la vigencia de la
ley suprema del país: la Declaración de Derechos.
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Jarret B. Wollstein es miembro de la Junta directiva de ISIL,
y fundador de la original Sociedad para la Libertad Individual. (SIL)
Este panfleto fue publicado originalmente en 1991, y revisado en Abril de 1998, y de nuevo en Septiembre de 1999. Es parte de la serie de panfletos educativos de ISIL. Haga clic aquí para ver el índice de panfletos on-line.
Los panfletos educativos de ISIL están disponibles a 5¢ cada copia. Haga clic aquí para ir a la Tienda de ISIL.
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